El mes pasado impartí mi primer taller de cosmética natural. Como era el primero, quise elegir un cosmético simple que se pudiera hacer con pocos ingredientes y pocos utensilios. Si me sigues desde hace un tiempo sabrás que hablo de las aguas micelares.
Diseñé dos fórmulas de agua micelar, una normal y otra bifásica para la ocasión, ambas adaptadas a tres tipos de piel distintas. En total, 6 fórmulas. No está mal para un primer taller, ¿no?
Primero estuve contando un poco sobre la cosmética natural y los limpiadores faciales, para acabar hablando de la composición de las aguas micelares. Una vez superada la fase más teórica nos pusimos manos a la obra. Cada participante eligió la fórmula a realizar en función de su tipo de piel y empezó con la elaboración.
Asistieron 4 personas y fue un grupo muy bueno. Aunque las elaboraciones eran individuales se mostraron muy colaborativos y dispuestos a ayudar al resto de compañeros.

Al final se nos pasó el tiempo volando, estuvimos aproximadamente hora y media en total. ¡Y yo que pensaba que no tenía contenido suficiente!
De esta experiencia me llevo varias lecciones personales:
- Tengo mucho más conocimiento del que creo sobre cosmética natural, me di cuenta cuando pude responder sin problema a todas las dudas que me preguntaban.
- No estaría mal trabajar más mi energía social, acabé agotada.
- Es muy divertido hacer cosmética con otras personas.
Igual ahora te estarás preguntando, ¿vas a dar más talleres? No lo descarto, pero es cierto que esta vez la logística ha sido muy sencilla porque se encargaron las maravillosas chicas de TRIPLE (https://tripleferraz.com/), donde fue el evento. Si tuviera que encargarme de todo no sé si podría. De todas formas, no es algo que descarte, que ya es algo.
Os dejo algunas fotos del evento:
¡Hasta la próxima!




