Cuando nada sale como esperas: aprender de un jabón que salió mal

Quería empezar el año hablando de cómo no se puede dar nada por supuesto. Esa fórmula que te ha funcionado más veces puede que esta vez salga mal. El proceso de elaboración y el estado de los ingredientes es tan importante como la fórmula en sí y tenemos que tener mucho cuidado en cada paso que damos y estar atentas a las señales que nos parezcan fuera de lo normal.

¿Por qué te cuento todo esto? Porque el otro día un jabón me salió mal. Seguí la fórmula que te compartí hace un tiempo (https://murmulloverde.com/formula-de-jabon-corporal/) y los pasos de elaboración. Sin embargo, sospeché que algo pasaba cuando al echar la sosa en el agua la lejía no se calentó mucho. Pensé que igual era porque tenía la ventana abierta y hacía mucho frío, pero no. La traza no espesaba. Estuve batiendo mucho rato y algo espesó pero no mucho.

Finalmente me rendí y vertí la traza en los moldes. Como puedes suponer, el jabón está blando. Conseguí a duras penas sacarlo de los moldes sin que se desmontara toda la pastilla, pero ya ha pasado el tiempo de curación y ahí está, blando como recién sacado del molde.

¿Cuál es mi sospecha? Que la sosa cáustica no estaba pura. Eran los restos del bote que tenía desde hacía años y posiblemente lo que quedaba no estaba en condiciones. Ha sido una faena porque he desperdiciado un montón de aceites buenos no reciclados y mantecas, pero bueno, de todo se aprende.

Mi jabón medio derretido

Con esta experiencia quería recordarte (y recordarme) que el aprendizaje no es lineal y que por muy dominada que tengas una fórmula siempre pueden ocurrir cosas que estropeen el resultado final. Te deseo para este nuevo año que tengas mucha paciencia y no te desanimes cuando ocurran estas cosas.

¡Hasta pronto!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio