En el mundillo de la cosmética la vitamina C es un ingrediente que no pasa de moda, tanto por su versatilidad como sus buenos resultados en la piel. Siendo un ingrediente tan bueno, ¿cómo podemos incluirlo en nuestras formulaciones de cosmética natural casera? Quédate que te lo cuento.
La vitamina C es un potente antioxidante que estimula la producción de colágeno y neutraliza los radicales libres, protegiendo la piel frente al daño solar, además de aclarar la piel y unificar el tono.
Todo esto viene a decir que la podemos incluir en formulaciones con estas finalidades:
- Formulaciones antioxidantes
- Formulaciones despigmentantes
- Formulaciones para pieles maduras
La vitamina C se presenta en varias formas, siendo 3 de ellas las más utilizadas en cosmética natural casera.
En primer lugar, tenemos el ácido ascórbico, que es hidrosoluble. Es la forma más pura de la vitamina C, lo que quiere decir que es la que funciona mejor en nuestra piel. Sin embargo, es también la más inestable y tendremos que tener ciertas precauciones al formular con ella. Hay que tener en cuenta que puede irritar a las pieles más sensibles.
Después tenemos el palmitato de ascorbilo, que es una forma liposoluble de la vitamina C. Al contrario que el ácido ascórbico es muy estable, pero por otro lado es la menos eficaz.
Y por último, el ascorbyl glucoside. Es hidrosoluble como el ácido ascórbico y estable como el palmitato de ascorbilo. En mi opinión, aunque es menos eficaz que el ácido ascórbico puro, es la alternativa que yo escogería como primera opción para intentar formular con vitamina C por primera vez.
Espero que este breve resumen te haya despejado las dudas y empieces a introducir la vitamina C en tus cosméticos. ¡Hasta la próxima!




