Cómo formular un bálsamo limpiador para pieles mixtas y grasas (que se aclara con agua)

Los bálsamos limpiadores son una maravilla para usar como desmaquillantes y también como primera parte de nuestra rutina de doble limpieza. Si llevas por aquí un tiempo sabrás que formulé un bálsamo limpiador para pieles mixtas y grasas siguiendo una fórmula base que te compartí hace un tiempo por aquí. Te conté mi experiencia con la formulación y cómo había tenido que cambiar algunas cosas para que el bálsamo no se separara.

Sin embargo, aunque durante un tiempo estuvo bien, la fórmula no me terminaba de convencer. No tenía la textura que yo esperaba, algo como el limpiador Ultrabalm de Lush, que se nota que es aceitoso pero consistente.

Así que estuve investigando por qué no conseguía esa textura. Leí que era posible que se debiera al ácido salicílico. Este ingrediente es soluble en aceite, pero su solubilidad no es muy alta. Por este motivo suele ser necesario disolverlo en caliente. Es posible que por este motivo y por un emulsionante no muy bien elegido para este propósito (cera lanette N), el bálsamo quedara más bien líquido incluso habiendo seguido las proporciones de la fórmula base.

La nueva fórmula

Ahora que ya conoces la historia completa, quería presentarte mi nueva fórmula de bálsamo limpiador para pieles mixtas y grasas, esta vez sin ácido salicílico y usando unos cuantos ingredientes focalizados en dar la textura adecuada.

IngredienteCantidad (%)
Aceite de coco fraccionado63
Aceite de ricino11
Montanov L9
Cera de arroz5
Estearato de magnesio2
Aceite de ricino sulfatado5
Vitamina E1
A.e. lavanda1
Arcilla blanca3

Como puedes observar, he hecho algunos cambios significativos. Veámoslos en detalle.

¿Qué ha cambiado y por qué?

Vamos a empezar con lo que he mantenido. Por un lado, los aceites. He conservado tanto el aceite de coco fraccionado como el aceite de ricino, ya que ambos son adecuados para las piles mixtas y grasas y el de ricino aporta un extra de limpieza. Por otro lado, la vitamina E (para conservar los aceites) y el aceite esencial de lavanda (aroma).

Como recordarás, mi intención era que este bálsamo se pudiera aclarar fácilmente con agua y que además tuviera una textura consistente.

Para que se pueda aclarar bien con agua se necesita un emulsionante. Aquí cambié la cera Lanette N por Montanov L, que además de ayudar al aclarado aporta una sensación sedosa y nada grasa. En esta ocasión, decidí también añadir un extra para que se aclare todavía mejor, el aceite de ricino sulfatado.

Puede parecer contradictorio añadir otro aceite para que se pueda aclarar con agua, pero este aceite tiene la particularidad de estar modificado para tener una función tensioactiva natural. Esto quiere decir que permite que el bálsamo, al contacto con el agua, se transforme una leche ligera y se aclare sin esfuerzo.

Dado que mi mayor problema con esta fórmula es que no tenía la consistencia adecuada, decidí añadir algunos ingredientes más para añadir solidez. El primero de ellos, una cera no autoemulsionante, la cera de arroz, como complemento al emulsionante. No es una cera muy oclusiva, así que sigue siendo adecuada. El siguiente, estearato de magnesio. Este ingrediente en polvo va a evitar que la fórmula se separe, además de aportar una textura cremosa y mate. Y por último, la arcilla blanca. Esta arcilla suave va a ayudar a absorber el exceso de grasa sin resecar, reforzando la sensación de limpieza.

Espero que te haya gustado esta entrada sobre mis reformulaciones de un bálsamo limpiador. ¡Hasta la próxima!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio